Cómo se forma el pensamiento crítico desde pre-kínder

El pensamiento crítico no es exclusivo de universitarios. Desde pre-kínder, los niños pueden empezar a desarrollar habilidades para analizar, cuestionar y resolver problemas. Veamos cómo se fomenta esta capacidad y por qué es esencial.


1. Hacer preguntas abiertas

Las preguntas abiertas (“¿Qué crees que pasará?” “¿Por qué sucedió esto?”) invitan a reflexionar. En CAPI, los docentes plantean este tipo de preguntas a diario para animar a los niños a pensar más allá de la respuesta inmediata.

2. Experimentar y explorar

Los niños aprenden mejor haciendo. Al involucrarse en proyectos y experimentos, observan causas y efectos. Esta experiencia directa les enseña a formular hipótesis y a comprobarlas. Por ejemplo, pueden investigar qué objetos flotan o se hunden y por qué.

3. Trabajar en equipo

El trabajo colaborativo enseña a escuchar diferentes opiniones y a tomar decisiones en grupo. Al tener que explicar sus ideas a otros, los niños aprenden a argumentar y a aceptar o refutar propuestas con respeto.

4. Fomentar la resolución de problemas

En lugar de dar soluciones, se anima a los niños a proponerlas. Si un juguete se rompe, se les pregunta cómo podrían arreglarlo. Esta práctica desarrolla su capacidad de análisis y creatividad.

5. Integrar el error como parte del aprendizaje

El pensamiento crítico requiere libertad para equivocarse. En CAPI, se enseña que los errores son oportunidades. Se anima a los niños a reflexionar sobre lo que no funcionó y qué podrían hacer diferente. Así pierden el miedo a fallar y se convierten en investigadores curiosos.

Sembrar el pensamiento crítico desde pre-kínder genera niños reflexivos, creativos y capaces de resolver retos. Colegios como CAPI integran esta filosofía en su método constructivista, preparando a los niños para enfrentar con éxito la vida académica y personal.

¿Te gustaría que tu hijo aprenda a pensar y no solo a memorizar? Ven a conocer cómo en CAPI cultivamos el pensamiento crítico desde temprana edad.